Los elementos del cambio.

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Cambiar puede ser difícil. La mayoría de la gente quiere cambiar sus vidas de algún modo, pero encuentran difícil empezar o continuar el cambio por algún tiempo.

¿Qué he aprendido sobre el cambio? Podría escribir un libro sobre esto (y probablemente lo haga algún día) pero la esencia del tema puede encontrarse en el espacio entre el hecho inevitable del cambio, y la increíble resistencia dentro de nosotros mismos y la gente que nos rodea. Queremos cambiar pero no todavía. ¿Cómo resolvemos esta tensión?

Puede ser increíblemente difícil o puede ser maravillosamente alegre. En esta nota voy a mostrarte el camino gozoso al cambio.

LOS ELEMENTOS DEL CAMBIO

Entonces, cuál es el camino gozoso para cambiar nosotros y los demás?? Lo he desmenuzado en 6 elementos, muchos se superponen entre sí, y las líneas son borrosas entre ellos. Aún así son útiles para considerar como hacer cambios potenciales en tu vida.



1- Derrota la inercia.
Todos experimentamos la inercia (esa resistencia a cambiar, especialmente cambios grandes que interrumpen y perturban nuestros patrones de vida o maneras de pensar). A veces no es difícil superarla; porque estamos tan entusiasmados de hacer un gran cambio y reparar cierta parte de nuestras vidas. Pero el camino gozoso está en la zona intermedia entre no cambiar y cambiar drásticamente.
La clave está en los cambios pequeños (tan pequeños como sea posible). Los pequeños cambios significan que no es difícil empezar, y que el cambio puede continuarse y sostenerse con el tiempo. Pero si haces cambios drásticos, hay una gran probabilidad que no dures tanto tiempo intentándolo.

Si estas sintiendo esa inercia, proponte hacer cambios tan pequeños como puedas. Por ejemplo: sólo sal a caminar por 5 minutos, o empieza a escribir o tocar el violín por 5 minutos. Podes hacer cualquier cosa por 5 minutos. Se ve y suena ridículamente fácil, pero justamente ese es el punto.

2- Vence la resistencia de otros.
Esta resistencia puede ser incluso más dura y difícil de derrotar que tu propia inercia. Muy a menudo las personas en nuestras vidas no quieren el cambio. Pueden que negativamente, o incluso activamente traten de pararnos para que no cambiemos. Hay varias estrategias para superar esto: pídeles ayuda y ponlos de tu lado, o negocia una forma de cambiar sin perturbar demasiado sus vidas, o si es necesario, apártalos de tu vida un poco.

3-Encuentra el gozo.
Puedes olvidar el resto de los pasos si quieres, pero nunca olvides éste. Hacer algo que odias es posible, por poco tiempo, pero nunca vas a poder mantenerlo. Si odias correr, nunca vas a poder mantener el hábito por mucho tiempo. Tienes que buscar la alegría en la actividad que elijas. Así que o eliges una actividad que ames o encuentras algo que amar en la actividad q elijas y aférrate de eso.

4- Manteniendo viva la alegría.
La alegría puede ser fugaz, y para mantenerla necesitas alimentarla. Esta es una forma de arte, y no puedo darte instrucciones paso-por-paso. Si pudiera seria millonaria, y además cambiaria el mundo. Pero puedo darte algún consejo: se agradecido por tu alegría, cada día. Tienes que estar "en el momento" con esa actividad (plenamente atento y consciente), en vez de tener tu mente vagando por ahí. Renueva seguido tu alegría, haciendo las cosas un poco diferente o encarándolas desde un nuevo ángulo. Encuentra gente nueva con quien compartir esta alegría, personas que amen la actividad elegida tanto como tú.

5- Celebra las pequeñas victorias.
A menudo nos desalentamos porque no llegamos tan lejos como hubiéramos querido: no tenemos aún súper abdominales ni cintura de avispa (después de un mes de ejercicio!), o aún.... pero olvidamos que tan lejos hemos llegado. Cada paso en el camino hacia nuestro objetivo es una victoria. No porque hayamos logrado una meta, sino simplemente porque hicimos un paso. Celebra esos pasos (salta de alegría, grita aleluya, alardea de eso en facebook, pega en la heladera un mensaje de vitoria en marcador fosforescente :)

6- Hazlo parte de tu vida.
Tanto si el cambio permanece contigo para siempre como si no, hacer un cambio tiene valor, en la alegría momentánea que obtienes por hacerlo, y en lo que aprendiste de eso. Pero hacer que el cambio permanezca puede ser una gran cosa. Para integrarlo a tu vida, debe llegar a ser parte de tu rutina diaria. Si Quieres meditar, necesitas dedicar regularmente un tiempo para eso: justo después de tomar tu café y antes de tomar una ducha para ir al trabajo, por ejemplo. Tomar tu café se convierte en el disparador para este nuevo hábito, y como el café ya lo tienes integrado a tu vida se convierte en el ancla al que este nuevo hábito se afirmará. Cuantas más veces hagas el nuevo hábito justo después del disparador, y cuanto más a menudo lo hagas, más firmemente se hará la asociación y el hábito quedará.

Y finalmente

A cualquiera que esté haciendo cambios en su vida: vas a fallar. No lo digo para desalentarte, pero para liberarte del miedo al fracaso... porque ya sabes que va a pasar, entonces no hay presión para evitarlo. El fracaso es una parte inevitable del cambio, y de hecho debería ser celebrado (sin los fracasos, no aprenderíamos nada). Falla, falla seguido y aprende. Entonces vas a estar mejor equipado para el próximo intenso. Encuentra el gozo en cada intento, en cada victoria y en cada fracaso y el cambio será una recompensa por sí misma.

"Lo ha intentado. Ha fallado. No importa.
Inténtalo nuevamente. Fracasa nuevamente. Fracasa mejor"
Samuel Beckett

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