7 pasos para ir con la corriente

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Hay cosas que no podemos controlar. A pesar de lo ordenada que pueda ser nuestra vida, de las precauciones que tomemos, de los buenos hábitos que cultivemos, siempre habrán cosas que estarán más allá de nuestra voluntad. Y estas cosas pueden causarnos gran estrés y frustración.

Por eso, la mejor solución es aprender a ir con la corriente.

Foto de Stéphanie Amesse
Supongamos que es fin de semana. Y planeaste el día para disfrutarlo en familia. Después de una semana muy ocupada, por fin vas a tomarte un día para estar con los niños y tu pareja. Así que esa mañana te levantás y mientras estás desayunando pensando en lo que has planeado para hoy, el caño del agua de la cocina revienta. Pasas gran parte del día limpiando todo y tratando de convencer a algún plomero de que venga a tu casa un domingo por la mañana a arreglarlo.

Así que te enojas, te sentís desilusionado porque no podés pasar el día como pensaste. Empezás a estresarte por los cambios de rutina que tenés que hacer y los intentos de arreglar la situación. El día está arruinado, porque te sentís frustrado por el resto del día.

Todos tenemos problemas como éste. Situaciones o personas que irrumpen en nuestra rutina diaria y la manera en que nos gusta que sean las cosas. La vida misma, cuando no va de la forma en queremos que vaya.

¿Cuál es la mejor solución? Ir con la corriente!

No quedarse en medio de la corriente resistiéndola, deseando que en vez de río arriba vaya río abajo. Sino rodar con ella.
Es aceptar los cambios, aceptar lo que la vida te da sin intentar forzarla a que sea como te imaginás debería ser. Sin enojarse, sin frustrarse.

1-Aceptá que no podés controlar todo. A veces actuamos como si pudieramos hacerlo. Sabemos que no controlamos el universo, pero aún así nos aferramos a nuestros deseos y nos frustramos cuando no obtenemos lo que esperábamos. Ni siquiera tenemos poder completo sobre nuestro pequeño mundo personal. Por ejemplo, podemos controlar a que hora nos levantamos, que vamos a desayunar, pero no podemos controlar una tubería que se rompe, un niño que se enferma, un accidente. Puede que estas cosas no sucedan, pero es muy probable que si pasen. La clave es aceptar que los contratiempos existen y que pueden sucederte sin aviso. Algunas cosas que pasen pueden cambiar cada aspecto de tu vida, y debés aceptarlo, o vivir frustrado constantemente.

2-Estar atento. La única forma de cambiar nuestra forma de reaccionar ante las cosas es estar conscientes de lo que sucede en nuestras mentes. Tenés que observar tus pensamientos y estar atento a tus estados de ánimo. Si estás consciente de cuando te estas empezando a enojar, o a sentir estresado, podés hacer algo al respecto y cambiarlo.
Por ejemplo, si querés preocuparte menos, un buen ejercicio es llevar durante una semana un anotador pequeño. Cada vez que te sentís preocupado hacés una marquita en el anotador. Al final de la semana, sólo por el simple hecho de prestar atención a tu estado de ánimo, vas a ser consciente de cuándo estás empezando a preocuparte y hacer algo para cambiar el curso de tus pensamientos.

3-Respirá. Este paso es importante para serenarte. Si te estás empezando a sentir estresado, ansioso o enojado respirá profundamente. Inhalá profundamente varias veces. (ver ejercicios de respiración aquí).

4-Buscá otra perspectiva. Cuando empezás a enojarte por algo que pasó tomá un respiro profundo y da un paso atrás.
Es como cuando mirás una película y la cámara hace un zoom alejándose, ampliando la escena y mostrando más de lo que podías ver antes. Si haces un zoom mental alejándote de lo que está sucediendo, vas a poder ver la escena completa. De acá a una semana, un mes, un año, lo que pasó ya no va a ser tan importante. Es probable que ni siquieras te acuerdes, o ya no te importe. Así que por qué preocuparte? Dejá que lo que pasó pase y pronto va a dejar de ser un problema.

5-Escribí un diario. Este es un proceso de examinación de los hechos del día. Trata de recordar por qué escribiste todas esas marquitas (del punto 2) en el anotador. ¿Por qué te estabas preocupando? ¿Qué soluciones intentaste? ¿Funcionaron? ¿Qué podés hacer mejor la próxima vez? Pensar de forma analítica sobre lo que sucedió te va a ayudar a mejorar en el proceso de aprendizaje.

6-Aceptá que no podés controlar a los otros. A veces las personas no actúan de la forma que nosotros queremos que lo hagan. Y esto nos molesta. Pueden ser tus hijos, tu jefe, tu mejor amigo. Cada uno actúa según su personalidad, y lo que cree es correcto. Ellos no van a hacer lo que vos querés todo el tiempo. Y debes aceptar eso. No podés controlarlos. Pero si aceptarlos por quienes son. Incluso aceptar las cosas que hacen. Esto no significa que debés estar de acuerdo con su comportamiento. Sólo aceptar que ellos eligen actuar así. Es su decisión, y muy poco podés hacer para cambiarlos.

7-Aceptá el cambio. Cuando finalmente las cosas son como a nosotros nos gusta, quisiéramos que permanezca así siempre y nada cambie. Pero las cosas cambian, inevitablemente. Es un hecho de la vida. No podemos mantener para siempre las cosas como nosotros queremos que sean. Aceptá que el mundo cambia constantemente, y vos y yo somos parte de ese cambio. En vez de querer que las cosas sean "perfectas" (de cualquier modo ¿qué es perfecto?) aceptá que nunca serán perfectas, en cambio aceptá que sean "buenas".

"La vida es una serie de cambios naturales y espontáneos. No los resistas - eso solo crea dolor. Permite que la realidad sea la realidad. Deja las cosas fluir naturalmente hacia delante en cualquier forma que a ellas (las cosas) les plazca. " Lao Tzu

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