10 revelaciones de una psicóloga Zen

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Siendo una psicóloga, he aprendido mucho más sobre la naturaleza humana de lo que es enseñado en los libros de psicología.

La revelación más grande para mí es que las personas están dispuestas a pagar mucho dinero para prepararse a realizar cambios positivos, pero cuando llega el momento de "hacer" el cambio sólo unos pocos lo consiguen.
Buscan el mejor terapeuta para que les diga qué deben hacer para mejorar sus vidas, pero cuando les toca a ellos "hacer" se quedan estancados en esa etapa de "yo debería hacer tal cosa".
Esos pocos que pueden hacer el cambio son la clase de personas que uno mira y piensa "Ojalá yo pudiera hacer eso. Cómo es que pueden lograr tantas cosas y ser exitosos?"

¿Cómo podés ser esa clase de persona que logra sus metas? ¿Cómo pasar de la etapa "tengo que hacer tal o cual cambio" a "mirá todo lo que logré"?
Algunas de las cosas que aprendí sobre crecimiento personal y despegarse del pasado que nos retiene son:

1- Inercia:
es el obstáculo mas grande. La gente no quiere salir de su "zona de comodidad". Sabemos que queremos perder peso, mejorar nuestras relaciones, encontrar un trabajo mejor, etc. Pero no queremos tomar acciones que nos saquen de nuestros mullidos sillones metafísicos.  A menos que tengamos una gran motivación o que permanecer igual (no realizar los cambios) provoque mas dolor que cambiar, simplemente aceptamos nuestro estado (nos resignamos) . Nota: Un psicoterapeuta no te dejará quedar estancado.

2-Miedo: el obstáculo más común para el cambio. Salir de la zona de comodidad, hacer cambios, provoca ansiedad. Adaptarse a nuevos comportamientos, exponerse a situaciones nuevas, o enfrentarse a creencias limitantes y pasados dolorosos, pueden provocar miedo y paralizar la voluntad.
Nota: Un psicoterapeuta puede ayudarte a desarmar esas creencias limitantes y ayudarte a moverte más allá del miedo.
3-Algunos miedos necesitan ayuda: Si el miedo viene de un trauma pasado o tiene raíces muy profundas, un psicólogo es lo aconsejable. Hay una diferencia entre creencias limitadoras y heridas psicológicas.Una persona puede desafiar sus creencias y ver una situación desde otros puntos de vista. Pero un terapeuta debe trabajar con una persona que tiene asuntos dolorosos sin resolver.

4-Lo que crees que quieres no siempre es lo que realmente quieres: Esto pasa muchas veces. Un paciente viene al consultorio porque quiere hacer, por ejemplo, un cambio de carrera. Está convencido que necesita cambiar de profesión. Pero a través de la terapia y el proceso de auto-descubrimienro, se da cuenta de que lo que quiere no es dejar su profesión, pero sí más flexibilidad, o recuperar la pasión por su vocación, o más responsabilidad en su trabajo. Nota: Un psicólogo te ayuda a descubrir que es lo que realmente querés, antes de que tomes una decisión o acción. Para que no tomes una dirección que luego resulte un callejón sin salida.

5-No muerdas más de lo que puedas masticar: cuando las personas se sobre-comprometen a realizar muchos cambios, dejan de tomar acción. Dicen que quieren bajar de peso y empezar una dieta estricta de tallos de apio y jugo de zanahoria. A los pocos días, una hamburguesa jugosa es más motivadora que unos jeans pequeños. Nota: Un terapeuta te ayuda a decidir que metas podes alcanzar de forma realista entre sesión y sesión. El objetivo no son grandes cambios instantáneos, sino generar un movimiento continuo hacia la meta.

6-Mejor acompañado: Cuando tengas que hacer algo o un cambio que represente un desafío, siempre es más fácil y menos estresante si tenés a un amigo o alguien que haga de soporte para ayudarte y animarte.  Un terapeuta puede ser ese alguien que no solo te anime sino que haga preguntas y escuche en una forma que te ayude a conocerte mejor, para poder tomar mejores decisiones.

7-Una cosa lleva a la otra: Cuando un paciente viene a terapia por un asunto o meta particular, casi siempre abre las puertas del auto-descubrimiento a otras áreas de su vida y trabajo. Tuve un paciente que vino por un asunto de su profesión, y durante la terapia descubrió que su relación amorosa estaba evitando que pudiera tomar los pasos necesarios para progresar. La terapia cambio de foco desde su profesión a su relación, y de vuelta a sus metas profesionales.
Nota: Muchas áreas de nuestras vidas están interconectadas, y un terapeuta puede ayudarte a examinar todas las piezas.

8-Tu propia intuición es más valiosa que cualquier consejo externo: Un terapeuta zen sabe que las mejores decisiones e ideas vienen de la motivación interna de la persona, y no de las sugerencias externas. Cuando la persona se hace responsable por sí misma, de su vida y problemas, entonces puede elegir y tomar acción.

9-La gente débil y desvalida no contrata un terapeuta: la gente fuerte lo hace. Hay una idea generalizada de que la gente que no puede hacer las cosas por si mismas, va al psicólogo a que lo ayude. Esto no es cierto. Generalmente, la gente que va al terapeuta y se adhiere a la terapia son aquellos que están ansiosos hacer cambios profundos y positivos pare crear una vida mejor.

10-Los terapeutas quieren trabajar con pacientes que estén dispuestos a cambiar: Tal vez haya terapeutas que trabajen con cualquier tipo de persona, incluso si no es apto para la terapia. La gente que no es apta para terapia son los que no son capaces de ver sus propios errores, ni están dispuestas a realizar acciones para cambiar.

Si estás interesada en realizar terapia visita éste link , o si querés aprender más acerca del proceso de la terapia zen,  la página de la Asociación Argentina de Psicoterapia Zen.

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