¿Quieres saber de dónde vienen las emociones negativas y la ansiedad paralizante?

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"En lo profundo de tu cerebro está la amígdala, conocido también como el cerebro reptil. Busca sabotear cualquier cosa que sientas amenazante, arriesgado o generoso. Hasta que no puedas nombrar, reconocer y lidiar con la resistencia, seguirás frustrado"Seth Godin, Autor


Cuántas veces vienen a tu mente pensamientos como:
  • “Cómo se me ocurre intentar hacer eso!, No tengo lo que hace falta, mejor que lo haga otro”
  • “Soy un desastre con ____________. Siempre voy a meter la pata en esto”
  • “No soy suficientemente bueno, como para ______________”
  • “Mejor no lo intento. Qué pasa si me equivoco? Equivocarse es malo y trae consecuencias.”
  • “Si no soy perfecto esta gente no va a quererme.”

Estos son pensamientos comunes a todas las personas. Es como si viviéramos la vida con subtítulos. Donde comentamos cada cosa que hacemos… Y no siempre son comentarios felices. Muchas veces generan angustia, pueden paralizarnos, crean una sensación de incomodidad con lo que estamos viviendo.
El problema está en que si no aprendemos a lidiar con estos “comentarios” mentales, empezamos a hacerles caso, y dejarnos llevar por lo mal que nos hacen sentir.
Dejamos de intentar encarar nuevos proyectos, evitamos hacer cambios que sabemos que precisamos hacer, no ponemos límites en nuestras relaciones, empezamos a sentirnos atrapados, ahogados por los sentimientos y no sabemos cómo escapar.
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¿De dónde vienen estos pensamientos y emociones negativas?




La Amígdala es el nombre del cerebro reptiliano. Es la parte más primitiva de nuestro cerebro, y que está encargado de nuestra supervivencia: se ocupa de nuestra respuesta de lucha, parálisis o huida.
La parte más nueva de nuestro cerebro es llamada neocortex (o neocorteza) y es la responsable por nuestro pensamiento racional, consciencia, creatividad y habla.

El problema está en que nuestro cerebro reptil gatilla respuestas 500 veces más veloces que un pensamiento! Y está muy cercano a los químicos que generan nuestras emociones. Así que antes de que pensemos racionalmente sobre algo, ya estamos reaccionando!  

Si estamos en una emergencia, nuestro cerebro reptil toma el mando y se encarga de protegernos cuando nuestras necesidades básicas para sobrevivir están amenazadas.
Esto es tremendamente útil en situaciones de vida o muerte… pero no durante una presentación, una entrevista de trabajo o una discusión en casa…

Tu cerebro reptil no puede ver la diferencia entre el peligro real y el percibido. Si algo te hace sentir incómodo, tu cerebro reptil se va a resistir y oponer a que te acerques a eso que te genera angustia.

Por ejemplo, tienes una entrevista de trabajo. Y te empiezas a sentir nervioso. 
Cuando es tu turno y te presentas te sientes paralizado y te desmayas!. ¿Qué paso? 
El miedo de la entrevista fue muy real, y el cerebro reptil se encargó de esa situación amenazante “desconectándote”. (Cuantas veces vemos que pasa esto en actos públicos, conferencias y  ceremonias?)
Si nos sentimos amenazados (miedo, enojo, venganza, hambre), nuestro cerebro reptil se hace cargo, generando respuestas de lucha, huida, o parálisis, a través de emociones como vergüenza, miedo, envidia, culpa. El pensamiento racional se ve reemplazado por creencias negativas, y empezamos a decirnos a nosotros mismos cosas como:
Siempre eres malísimo para el dinero”
“Deberías haberme escuchado y no haberlo intentado. Te has equivocado, ves que eres estúpido!”
“Esta gente te odia!”
“Quien te crees que eres?”
Las emociones como la vergüenza, hacen que pongas una lupa en lo que te sucede y te paraliza. El cerebro reptil genera estas “voces” en tu cabeza y comienzas a creer que es cierto lo que dicen

5 pasos para domar los pensamientos negativos de tu cerebro reptil:

1.   Nombrarlo: Dale un nombre a tu cerebro reptiliano. Imagínatelo como un personaje. Haz un dibujo de el y ponlo a la vista como un recordatorio de que es una parte de tu cerebro.
2.   Auto-consciencia: Empieza a prestar atención de cuando tu cerebro reptil está al mando. Haz una lista de tus creencias limitadoras y negativas. Cuando te encuentres con pensamientos de miedo, y escasez… presta atención!
Puedes usar un diario para ir escribiendo los “mensajes reptiles” (como los que usé de ejemplo más arriba). Aprenderás que simplemente es parte de tu biología, y no una falta de tu parte.
3.   Prende de nuevo tu neocortex: Cuando seas consiente de cuándo tu cerebro reptil está al mando, podés recuperar el control a través del pensamiento racional. Por eso es importante que aprendas a identificar y a redefinir tus creencias limitantes.
4.   Siéntete cómodo con lo incómodo: Tu cerebro reptil busca siempre hacerte sentirte seguro. Pero para crecer, y ser exitoso, necesitas atravesar por cosas incómodas, enfrentar los miedos. Salir de tu zona de comodidad y seguridad trae el cambio y el crecimiento.
5.   Entiende el miedo: Es una emoción poderosa. Nos ha mantenido vivos como especie por miles de años. Pero hoy en día es mucho más común estar preocupado porque nos critiquen, que tener miedo.
Para salir del círculo del miedo, concéntrate en lo que quieres lograr y toma acción.
¿Qué nombre le has dado a tu cerebro reptil?

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