Traté de dejarlo, pero es difícil!

12:20

Un dolor insoportable invadió mi cabeza. Era de noche, y la migraña era tan fuerte que me había despertado. El dolor latía, excepto en ciertos intervalos, cuando los calambres que sentía en las piernas me distraían o era arrastrada por una ola de ansiedad.

Pasé los primeros 8 días en ese estado. Debo confesar que era un estado voluntario, y necesario. Había decidido dejar el café. Y estaba experimentando síntomas de abstinencia mucho más fuertes de lo que había calculado.

Creo que nunca me di cuenta de cuánto mi organismo estaba dependiendo de la cafeína, hasta ese día donde empecé a temblar y no sabía por qué (habían pasado 12 horas desde mi última taza de café).

Así empezó este proyecto de cosas que quiero soltar en este 2014. ¿Tal vez tengas algo que quieras dejar? Para algunos será el cigarrillo, el sedentarismo, la autocrítica, la comida chatarra, Facebook, celulares, televisión, el mate (es un estimulante similar a la cafeína)…

Como dice el título de este artículo... ¿cuántas veces intentaste dejar un mal hábito pero no pudiste? Dejar algo puede ser muy difícil. Al punto tal que no queremos hacernos pasar por ese sufrimiento.

“La cafeína es la droga psicoactiva más popular del mundo” – National Geographic

¿Vale la pena?


Solía tomar 4 tazas cargadas de café fuerte. El equivalente a 520 mg de cafeína. Hoy sólo tomo 65 mg (una taza pequeña). El consumo moderado se considera de 200 mg.

Mi mente está más despejada. No me levanto con dolor de cabeza necesitando una taza para volver a la normalidad. Mi patrón de sueño está más estable que antes.
Razones para soltar el hábito:
  1. Remover la dependencia de una substancia externa
  2. Mejorar mi salud física y mental
  3. Probarme a mí misma que puedo dejarlo.

¿Por qué deberías dejar el café?
Tal vez pienses que no afecta demasiado tu día a día. Déjame darte 12 buenas razones:
  1. Migrañas
  2. Aumenta riesgos de hipertensión
  3. Mantiene el hígado ocupado cuando debería estar filtrando otras toxinas
  4. Daño dental
  5. Soltar tus dependencias
  6. Puede interferir con tu creatividad
  7. Causa ansiedad
  8. Un ciclo repetitivo de hiperactividad y/o inhabilidad de enfocarte, seguido por un “bajón”
  9. Altera tus hábitos de dormir
  10. Puede afectar tus hábitos de aprendizaje.
  11. Deshidrata tu cuerpo
  12. Dejarlo estabiliza tu estado de ánimo

Puedo asegurarte que no es sencillo. Pero sí vale la pena. Si tu meta es dejar la cafeína lo mejor es informarte lo más que puedas sobre cómo desintoxicarte apropiadamente.

Podés esperar síntomas de abstinencia como: migrañas, fatiga, no poder concentrarte, síntomas de gripe, cambios de ánimo, calambres, insomnio, ansiedad.

Hubo momentos donde pensé la idea de volver a tomar café sólo para dejar de sentir los síntomas. Pero luego de mi desintoxicación he aprendido que puedo comprometerme a algo a pesar de que el proceso no sea grato (aunque no puedas mantenerte despierto de día, ni dormir de noche, ni soportar estar en tu propia cabeza).

Si estás considerando dejar una adicción hay varias cosas en tu camino:

1- Adicción física. Cuando tu cuerpo parece resistirse a la "desintoxicación", y experimentás sensaciones dolorosas o molestas la primer reacción va a ser volver a la dependencia.

2- Dependencia como un mecanismo de compensación. Este es un problema porque usamos la adicción como una muleta cuando estamos estresados, tristes, o las cosas se ponen difíciles.

3- No creés que podés hacerlo. Si no vencés este obstáculo no vas a poder superar los otros dos. Pero la solución está completamente en tus manos!

Lecciones aprendidas:


1- Hacer público mi compromiso hizo más fácil el mantenerme encaminada. Es más fácil cuando tenés el apoyo de quienes te rodean para mantener cierta contabilidad sobre tu progreso.

2- Es el ritual lo que nos hace añorar nuestras adicciones. Lo que provocaba un deseo de tomar café era el olor (hay pocos aromas tan ricos como el café), el ritual de sentarse con una taza caliente y humeante, o de compartirla en sobremesa entre todos. Como alguien dijo, es el romanticismo del café lo que atrae a la gente.

3- Reemplazo. Establecer un buen reemplazo ayudo muchísimo. Al principio fue ir alternando con café descafeinado. Pero como sabe a cartón, lo reemplacé por té verde (junto con el té blanco es uno de los que menos cafeína y teína contienen).

4- Nada con exceso, todo con medida. Pensar en eliminar completamente algo de nuestras rutinas puede hacer que nos auto-saboteemos. Tal vez tengas miedo de qué va a pasar o cómo vas a sentirte si decides erradicar completamente ese hábito.
Una buena estrategia para superar la aversión a renunciar a algo es mantenerlo en pequeñas medidas. No estamos renunciando completamente de sopetón. Y cuando nos hayamos acostumbrados a vivir casi sin eso, no nos costará tanto dejarlo completamente.

Tu turno: ¿Qué vas a dejar?

¿Sentís que hay algo en tu vida que necesitás dejar? Tal vez sea procrastinar (dejar todo para después), fumar, quejarte, el mate…
Piensa en buenas razones para dejarlo. En cómo mejoraría tu vida o tu salud. Y haz un compromiso público (puedes escribir debajo del post qué quieres dejar y cómo vas a hacerlo).

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