¿Puedo curar el estrés con pastillas?

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¿Por qué no a todos nos afecta igual el estrés? ¿Será que soy más “emocional”? ¿Puedo curar el estrés sin pastillas?

Este video es una entrevista con la neurocientífica Sonia Lupen que nos explicará qué es el estrés, qué lo desata, y por qué afecta en diferente forma a las personas.



Créditos: Programa Redes. Canal RTVE.

El peligro del estrés es que si se vuelve crónico puede causar trastornos de ansiedad y depresión.

La depresión provocada por el estrés crónico será la segunda causa de invalidez en el mundo” Sonia Lupen.


¿Cómo lleva el estrés a la depresión?


El estrés es una reacción normal del cuerpo frente a ciertas situaciones (positivas y negativas) como un trabajo nuevo o la muerte de un familiar. El estrés en sí mismo no es el problema, sino cómo lo manejas.

El problema viene cuando sufres situaciones estresantes de forma crónica y no tienes herramientas para manejar el estrés o no estás llevándolo muy bien.

Cuando durante un período largo de tiempo padeces estrés o este viene de la mano con eventos traumáticos o cambios en la vida (no deseados), puede desencadenar una depresión.

Igualmente el estrés laboral, de pareja, o financiero son dañinos. Puede causar tristeza, desesperanza y otros síntomas de depresión (creando la sensación de que no hay manera de arreglar las cosas).

Cuando una persona no tiene herramientas para hacerle frente a lo que está viviendo (y produciendo estrés) puede caer en comportamientos no saludables como tomar alcohol para mejorar su ánimo (pero que puede llevarlo a la depresión). 

Si tienes problemas para gestionar tu estrés crónico, puede desgastarte física y emocionalmente. 

Tendrás cambios de humor, serás menos productivo, tus relaciones sufrirán, aparecerán problemas de salud, y es probable que encuentres que se te dificulta seguir con tu rutina diaria.

Otros de los síntomas más comunes son ansiedad, angustia o tristeza permanente, problemas para concentrarse, y pérdida de interés en actividades que solían disfrutarse. 

Cuando se llega a esta situación es importante buscar ayuda profesional.

 

¿Cómo saber si sufro estrés crónico?


Es decir, ¿cómo sé que no es demasiado tarde?

Según la Dra. Lupen hay 3 fases de síntomas:

1. El estrés comienza a cronificarse

Comienzas a notar cambios en la digestión. Tienes que tomar pastillas para ayudar la digestión o la acidez. Te aumenta la presión arterial, tienes la sensación del tener un nudo en la garganta.


2. Compensación 

En esta etapa tal vez notarás que tomas más alcohol, fumarás más, y en caso de que no tengas esos hábitos sentirás que tienes “antojos” de cosas que te gustan.

Empiezas a picar fuera de hora en respuesta a cómo te sientes.  

El cerebro necesita algo para calmarse, por lo que inconscientemente comienzas a consumir cosas que te gustan en más cantidad de lo normal.


3. Síntomas y enfermedades

En esta fase tienes problemas de memoria, cambios en el estado de ánimo y personalidad, te enojas más rápidamente.

Aquí puede aparecer el síndrome de “estar quemado” (Burnt Out) y la depresión.

Las personas con estrés crónico pueden habituarse a una situación estresante, pero se vuelven hipersensibles a otras situaciones de estrés.

Supongamos que tienes problemas de pareja, y cada día es un estrés constante. Pero logras sobrellevarlo. De repente, algo en tu trabajo sucede… alguien te dice algo (que no es muy grave) pero tú explotas.

Cuando alguien se enoja fácilmente puede deberse a que padece estrés crónico. Está tratando de hacer frente a una situación estresante, pero se ha vuelto muy reactivo a los demás.

En esta etapa el organismo ya perdió su capacidad de respuesta y está agotado. Es como si las reservas psíquicas y biológicas se agotaran. Y ni el cuerpo ni la persona pueden hacer frente a la agresión (emocional o enfermedades).

En el cuerpo pueden aparecer cuadros como colon irritable, úlceras, alopecia por estrés (caída del pelo), o desatar una enfermedad crónica.


¡Los ansiolíticos no curan el estrés!

“Fui al médico porque estoy pasado de revoluciones. Me atendió sólo 10 minutos, me hizo un par de preguntas y me recetó ansiolíticos. Hace 3 meses que los estoy tomando, porque todavía no logro mejorarme”.

Los psicólogos escuchamos esto demasiado a menudo.

Médicos que recetan ansiolíticos y antidepresivos como caramelos. Y como única opción de tratamiento. ¡Y esto pasa en todo el mundo!

Los mismos psiquiatras comienzan a darse cuenta de que esta no es la mejor opción para el paciente.
Están aceptando la realidad que los psicólogos bien saben: la ansiedad y el estrés NO SE cura a base de pastillas.

En la nota titulada “La prescripción de ansiolíticos para tratar la ansiedad es un error frecuente” (publicada en la sección de Salud de Europa Press), el vicepresidente de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (Asepp) afirmaba:

Emplear ansiolíticos en el tratamiento de la ansiedad es un error que comenten con cierta frecuencia los médicos de Atención Primaria”.
“Este medicamento no debe administrarse de forma continuada, ya que su indicación es para las crisis de angustia”.


Las pastillas deberían reservarse para casos como ataques de pánico, trastornos obsesivos, y depresión mayor.

Pero recetar ansiolíticos a personas con estrés, o que simplemente están pasando por un momento difícil (una depresión leve, por ejemplo), es un error médico que trae consecuencias en los pacientes.

Por ejemplo, el paciente sólo tiene como único tratamiento la pastilla, por lo que algunos síntomas se vuelven tolerables, pero el estrés sin tratar se puede llegar a cronificar. La persona puede pasar meses (o años) tomándola.

Las pastillas alivian los síntomas, pero no curan el origen del problema, ni convierten a la persona en resistente al estrés. No hacen que pueda dejar de preocuparse.

Al no saber cómo resolver o lidiar con lo que causa el estrés, la persona se vuelve dependiente de la pastilla para resolver cualquier situación que genere angustia.


Y como decíamos al comienzo, cuando el estrés no disminuye comienzan los problemas de salud más serios: los ataques de angustia y los principios de depresión.

Cuanto más potente el psicofármaco, mayores los efectos secundarios negativos.

Basta con leer un prospecto para darse cuenta de que consumir pastillas es un asunto serio que debe hablarse detenidamente con el médico.

Las pastillas más fuertes que se recetan ya en casos de depresión pueden hacer que la persona "sienta menos" pero es un adormecimiento no placentero. Y deben reservarse en casos que lo justifiquen.

Me han llegado pacientes que estaban hace 10 años tomando medicación para la depresión sin una real mejoría. ¿Por qué insistían con algo que no estaba dando resultado?  La pastilla se había transformado en su muleta, la única manera de lidiar con la realidad.



¿Puedo entonces bajar mi estrés sin tomar pastillas?


El mindfulness es tan efectivo (o más) que las pastillas para tratar con el estrés, la ansiedad y la depresión moderada.

Un estudio hecho con 3.500 participantes ha demostrado que aquellos que practican mindfulness durante 8 semanas, tienen mejorías similares a aquellos que toman medicación (sin los efectos negativos!). 
Y que además, les ayudan a aliviar el dolor crónico (en los que tenían problemas de espalda), artritis, migraña y otras condiciones.

El mindfulness se está usando en hospitales como tratamiento para el estrés y ansiedad, y como complemento para aquellos que están con medicación por depresión (y para prevenir recaídas).

En otro estudio, se ha visto cómo el practicar meditación mindfulness afecta al cerebro combatiendo la depresión (el video sólo dura 2 minutos):




La meditación mindfulness es muy diferente que practicar ejercicios de relajación o meditaciones de imaginación guiada, ya que los resultados no son los mismos.

Este tipo de meditación no sólo calma la mente, sino que cambia el cerebro mismo, produciendo resultados duraderos.


https://escuela-de-psicologia-zen.teachable.com/p/reduccion-de-estres/


Con la práctica del Mindfulness cambian algunas regiones cerebrales. 

Al analizar las imágenes por resonancia magnética se encontró un aumento de la densidad de materia gris en el hipocampo.

Hay modificaciones positivas. Se observaron transformaciones en una zona del cerebro importante para el aprendizaje, la memoria, la autoconciencia y la empatía.

Reduce el estrés. Se descubrió una disminución de la materia gris en la amígdala cerebral, lo que está relacionado con una reducción de las tensiones.

Imágenes por Resonancia Magnética (MRI) reveló que los meditadores experimentados tenían una corteza más gruesa que los no meditadores. Esto fue particularmente cierto para las áreas del cerebro asociadas con la atención, interocepción y el procesamiento sensorial.

 
Se comparó los meditadores a largo plazo con los controles de la misma edad con imágenes de resonancia magnética y se encontró diferencias estructurales en las regiones del tronco cerebral que se sabe que se ocupa de los mecanismos de control cardiorrespiratorio.
Otro estudio que comparó los meditadores a largo plazo con los participantes de control (no meditadores).
Las principales conclusiones fueron que los meditadores tenían volúmenes de materia gris más grandes que los no meditadores en áreas del cerebro que están asociadas con la regulación emocional y el control de la respuesta (la corteza órbito-frontal derecha y el hipocampo derecho).

¿Qué quiere decir todo esto?

Que hacer ejercicios de relajación y practicar Mindfulness son cosas muy diferentes. Incluso, las meditaciones guiadas que muchos ven en internet (con imaginación guiada), no producen los mismos resultados.
Ya que el mindfulness es la técnica mediante la cual se produce a consciencia la activación de ciertas partes del cerebro para producir cambios EN el cerebro. La relajación, no.
Resumiendo, podrás ver que disminuye la ansiedad, mejora la estabilidad emocional, aumenta la creatividad, aumenta el sentido de felicidad, se desarrolla la intuición, se logra tener claridad mental y un sentido de paz mental.

¿Cuánto tiempo se precisa para ver resultados?


Los estudios mostraron resultados ya a las 4 semanas de práctica aunque los resultados más evidentes se ven a las 8 semanas.

En los cursos, mis pacientes han visto mejoras algunos desde la primer semana. La más común de todas es el poder volver a conciliar el sueño (que para aquellos con insomnio o que dependían de pastillas, es una gran mejoría de salud).

Luego notan la mejora en la memoria, tienen menos olvidos, y comienzan a tener más claridad ante los problemas (reaccionan menos impulsivamente).

Logran relajarse más rápidamente. Y obtienen control sobre sus síntomas.

Según el grado en que practican lo que se les instruye, logran tener más estabilidad emocional y menos altibajos.

Los resultados dependen del estado en que han venido y cuánto han aplicado la técnica.

Si te gustaría aprender cómo usar el mindfulness pasa para reducir el estrés, la ansiedad o evitar recaídas pasa por el curso de estrés.

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