¿Tienes miedo a decir que no?


A veces te preguntas cómo decir que no sin ofender a los demás y sin miedo.

No quieres sentirte culpable ni egoísta, pero realmente te frustran situaciones como estas:


  • Amigos/familiares vienen de visita a tu ciudad durante todo el fin de semana y dan por hecho de que se quedarán contigo. No te entusiasma la idea, pero sientes que no puedes decirle que no a tu familia/amigos.
  • Alguien cercano te pide un "favor"... que significa que tendrás que darle gratis tu conocimiento, tiempo y servicio (por el cual tus clientes o jefe te pagan). Aunque te sientes resentido por la demanda, no quieres quedar como egoísta y accedes a dar gratis tus servicios.
  • Tu amigo hace un comentario ofensivo sobre ti, pero luego dice "es broma, no te enojes". Estás molesto, pero no dices nada.
  • La escuela/iglesia/club te pide que colabores con la fiesta/evento. No quieres participar, no te sobra el tiempo. Pero dices que sí aunque luego tengas que pasar corriendo el resto del mes.
  • Tu madre te convence para que comas una porción más de su postre casero (que sabes está lleno de colesterol y azúcar). Estás cuidando tu salud y tu dieta (además no tienes hambre) pero como insiste, dices que sí para que no se sienta mal.

En cada una de estas situaciones deberías decir lo que realmente quieres. Pero no lo haces.

No quieres que los demás se molesten. No quieres crear problemas.


Cada vez que no hablas por ti mismo y no dices claramente qué quieres y qué no... le estás dando permiso a otros para que ignoren tus sentimientos o traspasen tus límites.

Si alguna vez te has sentido como un felpudo, donde todos te pasan por encima... es porque no estás siendo asertivo.

La asertividad es la habilidad para ser claros, francos y directos, diciendo lo que se quiere decir, defendiendo sus derechos como persona, a su vez que respeta los derechos del otro.

Cuando no se es asertivo, cuando no se dice nada (o se dice sí cuando se quiere decir no) el objetivo es evitar un conflicto. No crear problemas y evitar discusiones.

Pero este hábito va destruyendo el respeto que sientes por ti mismo, te hace sentir resentido, impotente o sin control sobre lo que sucede.

La gran mayoría de los casos de ansiedad que llegan al consultorio presentan situaciones como estas.




Cuando no se es asertivo y se soportan cosas durante mucho tiempo, se puede explotar en agresividad.

Desde una actitud pasiva se pasa a una actitud agresiva: "Estoy furioso. No voy a soportar más esto!".

Y cuando estás en este estado a menudo decides no respetar los derechos o sentimientos de los demás.

Como estás "super enojado", dices lo que quieres decir de manera ofensiva, amenazante, con gritos o mala actitud.

Y sabes que te has pasado de la raya porque después te sientes culpable (eso, si tienes consciencia).

Entonces, ¿qué harás la próxima vez que desees decir que no? ¿dirás que sí para evitar quedar mal o que se enojen contigo? ¿te enojarás y les dirás que no molesten?

O puedes optar por ser asertivo.

Ser asertivo requiere un balance entre ser compasivo y ser firme. Necesitas sentir empatía por la situación de la otra persona y respetar sus derechos.

Pero a la vez tienes que respetar tus necesidades y derechos propios, y tener el coraje de pedir que la otra persona entienda tu situación.

Como ves, la asertividad es una habilidad que se aprende y se cultiva. Puede ser muy útil hablarlo con tu terapeuta, para aprender formas alternativas y positivas de resolver situaciones cotidianas, aprender a expresar tus ideas, poner límites y mucho más. O leer varios libros sobre el tema.

¿Puedes ser un poquito más asertivo ahora mismo? Claro!

Para finalizar el artículo te dejo unas frases que puedes usar en esas situaciones cuando sientes que te han atado la lengua, pero quieres manifestar que no estás conforme con lo que sucede.


  • "No gracias"
  • "Voy a pensarlo"
  • "No me siento cómodo con esto"
  • "Me vendría bien un poco de ayuda"
  • "No me siento bien cuando tu___________. Por favor, para."
  • "No me gusta ________. Prefiero ________"

¿Qué frases usas para ser asertivo? Compártelas!



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7 síntomas de que estás demasiado estresado (y qué hacer)

A menos de que estés rodeado por monjes tibetanos, te será muy difícil encontrar a alguien que no esté presionado o estresado por alguna cosa.

Y si bien el estrés puede ser bueno (te motiva a terminar tareas o superar miedos), cuando estás en un estado continuo de preocupación y ansiedad, le pasa factura a tu estado emocional y físico.

El 90% de todas las enfermedades están relacionadas con el estrés, afirma el Centro de prevención y control de enfermedades de Estados Unidos.

¿Cómo darse cuenta cuándo es demasiado estrés? Estos son 7 signos de alarma y qué puedes hacer para comenzar a mejorar la situación:

1. Estás continuamente enfermo y no pareces poder mejorar.


Si sentís que cada semana tenés un resfriado, fiebre o dolor de garganta, es probable que el culpable sea tu estrés.

Cuando estamos bajo mucha presión nuestros cuerpos liberan cortisol (que es una hormona del estrés) que nos ayuda a corto plazo.

Esta hormona es parte del sistema inmune, y nos ayuda a lidiar con el estrés. Pero cuando esta hormona deja de liberarse, nos volvemos más vulnerables a enfermarnos.

Por eso es que cuando luego de un período de estrés y presión laboral logramos tomarnos vacaciones y relajarnos, muchas veces enfermamos.

Otros efectos secundarios del estrés son:

  • Sanas más lento. Las heridas demoran más en cerrarse.
  • Ayuda a la reactivación de virus latentes y nos hace más vulnerables a infecciones virales.
¿Qué puedo hacer?

Aprende a escuchar a tu cuerpo. Cuando notes que estás cansado haz tiempo para descansar y dormir más. Cuando tengas días o semanas de trabajo extra, viajes, reuniones o más presión, permitele a tu cuerpo que se recupere.

2. Tienes problemas para concentrarte.


Cuando te cuesta esfuerzo concentrarte en lo que tienes enfrente, o no puedes recordar cosas sencillas como el nombre de tu compañero de trabajo, es un claro síntoma de que estás agotado.

Investigaciones han demostrado que la exposición prolongada a cantidades excesivas de cortisol  está relacionada con el encogimiento del hipocampo, el centro de memoria del cerebro.

Un estudio hecho en la Universidad de Harvard ha mostrado que el estrés a largo plazo estimula la producción de proteínas que pueden causar Alzheimer. 

¿Qué puedo hacer?

Si notás que te pasa esto durante las horas de trabajo, cuando estés bajo presión toma unas respiraciones profundas. La respiración profunda, pausada y controlada, puede ayudarte a que tus pensamientos no te controlen (sino que tú los controles), y puede ayudarte a reducir la presión sanguínea y la tensión muscular.

3. Tienes un dolor de cabeza que nunca se va completamente


Si sentís presión o palpitaciones en cualquier parte de la cabeza (o en la sien), es probable que sea tensión o estrés.

Es probable que el dolor no sea por un problema cotidiano en particular, sino por el estilo de vida que se lleva.

Ten en cuenta que si el dolor de cabeza se siente como una migraña, o el peor dolor de cabeza que has tenido, sobre todo si el dolor te despierta de noche, son signos de un problema de salud y debes ir urgente al médico.

¿Qué puedo hacer?

Cuando tienes dolor de cabeza por estrés, es probable que el médico te aconsejen que "reduzcas tu estrés diario".
Es un consejo bien intencionado pero que te puede generar mucho más estrés. Porque generalmente el paciente no sabe dónde está la causa ni tampoco sabe cómo reducirlo en su vida.

Si vas al médico, pídele que te enseñe sobre tus síntomas. Pregúntale qué cambios en tu estilo de vida actual pueden beneficiarte.

4. Tu cuello y/o espalda siempre están doliendo o tensionados.


Si tienes nudos en tus hombros, el cuello duro o te duele la parte baja de la espalda luego de un día de trabajo, puede deberse por una situación constante en tu trabajo o una situación personal, no sólo la posición en la que te sientas durante el día.

Niveles altos de estrés y tensión crean incomodidad y dolor muscular. Y los músculos rígidos en tu cuello pueden causar dolores de cabeza.

Si tu dolor de espalda comenzó luego de un accidente o trauma emocional, también puede ser síntoma de un Trastorno por estrés Postraumático (TEPT), eso si no hay ninguna lesión presente. 

Lo mejor es hablar con tu médico de cabecera, ya que mucha gente no puede sanar su dolor de espalda a menos que trate su estrés emocional que lo está causando.

¿Qué hacer? 

Muchas técnicas de relajación pueden ayudar con la reducción del estrés diario, incluyendo tomar respiraciones profundas con el diafragma, meditar, masajes o yoga.

Practicar mindfulness puede ayudarte a ser consciente de tu cuerpo y notar cuándo necesitas un descanso. Trata durante el día de tener estos momentos de descanso para hacer estiramientos, y prevenir que tus músculos se tensionen. 

5. Problemas para dormir bien.



Si notas que te despiertas preocupándote o rumiando sobre cosas, es un signo de ansiedad o depresión.

Luego de un día largo, el sueño debería venir fácilmente y acostarte debe ser un tiempo donde puedas "apagar" tu mente y relajarte.

Si te sentís cansado, pero tenés problemas para dormirte, es probable que tengas fatiga por estrés.

¿Qué puedo hacer?

Si esto sucede muy seguido, habla con tu doctos para ver si tu estrés crónico pudo haberte llevado a comenzar una depresión. 

Cuando no estás durmiendo bien, las molestias de cada día pueden hacerte sentir más sobrecargado y frustrado porque te encuentras más vulnerable. Un cuerpo cansado no está bien preparado para enfrentarse a situaciones estresantes y defenderse de las enfermedades.

¿Estás durmiendo 6 o más horas? Si no lo estás... ¿qué te lo impide? Cambia tu hora de acostarte, reduce la cafeína y las bebidas alcohólicas, y aumenta el ejercicio. Eso puede comenzar a ayudarte.


6. El cabello se te cae


Si al despertarte ves mucho más que unos pocos cabellos en tu almohada, puedes estar sufriendo de una condición que se llama alopecia areata

Esta es una enfermedad autoinmune de la piel, donde el sistema inmune del cuerpo ataca los folículos capilares, causando parches rendondos en el cuero cabelludo sin cabello. 

No es peligroso, pero está seguramente asociado a un estresor severo, como un evento traumático en la vida de la persona que lo sufre. 

¿Qué puedo hacer?

En la mayoría de los casos, es una condición temporaria y tu cabello volverá a crecer una vez que tu estrés se minimice. 
Pero consulta a tu médico acerca de lo que te está pasando, además de que pueda recetarte medicación tópica para ayudarte con el crecimiento del cabello, o hacer un examen (ya que la caída del cabello también puede ser un signo de infección del cuero cabelludo, una función bacterial o incluso un problema de tiroides).

7. Tienes infecciones del tracto urinario


Si alguna vez estuviste en una reunión que se prolongó por horas, o estabas tan enfocado en terminar algo que no querías levantarte de tu escritorio para ir al baño, puede ser que estés poniéndote en riesgo de contraer una infección del tracto urinario.

Cuando la gente está bajo estrés y trabajando intensamente, a veces posponen cosas como ir al baño, y este es uno de los factores de riesgo para contraer infecciones.


¿Qué puedo hacer?

Cuando sientas la necesidad de ir al baño, date permiso de tomar un recreo y ve. Una infección urinaria va a sentirse mucho peor que gastar unos minutos en hacer una pausa.



Test de estrés:

Otra manera de saber si tienes de estrés es tomando un test.

Puedes hacerlo con el test que puedes descargar aquí.

Te dará una idea general de cuánto estrés estás sufriendo.

En los próximos artículos hablaremos de qué hacer para reducirlo.



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¿Cuán seguido en el año tienes algunos de estos síntomas de estrés?

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¿Vives corriendo?


el tiempo pasa volando¿Sientes que el tiempo pasa volando? ¿No sabes a dónde se fue el año?

Imagina. Estás apurado. Estás tratando de llegar lo ante posible a tu destino.
Pero este momento, sentado en tu auto, impaciente o frustrado con el tráfico, es igual de importante que cualquier otro momento de tu vida.

Está saturado de emociones, con la oportunidad de aprender cómo lidiar con la impaciencia y los problemas y apreciar tu vida presente.

Siempre me tengo que estar recordándolo: no estoy en camino a ninguna parte. Ya estoy aquí.

Este momento presente no es un paso más hacia el destino que quiero alcanzar. ES mi destino.

No estoy de camino a un momento más importante, éste es el momento más importante.

Para algunos esto será muy obvio, pero yo me olvido bastante de esto. Por eso tengo que recordármelo.

Muchas veces tendemos a creer que los momentos importantes (o felices) son los que están por venir.

Cuando estás concentrado haciendo algo y te interrumpen... ¿Cómo no ven que estás ocupado?! Pero esta es una oportunidad para notar tu frustración, prestar atención a esta persona y estar 100% presente, aprender a apreciar una interrupción... todo esto también es importante.

Por ejemplo, estás caminando hacia una reunión importante. Pero ahora mismo, esta caminata por los pasillos es igual de importante que la reunión misma.

Es algo que te pierdes si no prestas atención.
Es una oportunidad para practicar estar presente, respirar, ser agradecido, lidiar con la ansiedad y los sentimientos que tienes.

Cuando cocinas, te duchas, te preparas para salir... estás haciendo para llegar a un destino, pero estos momentos también son destinos en sí mismos.
Cuando no los notamos los perdemos. Entonces nuestra vida diaria se compone de una pila de momentos perdidos.
Y lo que es peor, cuando no estás 100% presente en esos momentos, estás perdido en tus pensamientos (lo que casi siempre te genera ansiedad o estrés).

Seguramente te has preguntado ¿a dónde se me fué el tiempo? Bueno, ahora lo sabes.

Para aplicar esta semana:


Practica el "volver". Cada vez que notes que tu mente vagabundea (y no estás 100% presente), vuelve a ese momento y trata de vivirlo. De percibir lo que te rodea, lo que sientes, lo que oyes. Nota cuántas veces tu mente quiere distraerse y evadirse de esos momentos de tu vida.




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¿Qué es el mindulness, para qué sirve y cómo empiezo?

¿No es esto lo que casi todos buscan?:
  • Reducir el estrés. Sentir menos ansiedad y preocupación.
  • Sentirse en calma aunque todo sea un caos.
  • Poder frenar el tren desbocado de pensamientos.
  •  Poder regular las emociones en vez de que nuestro ánimo sea una montaña rusa. 
  • Pensar antes de reaccionar impulsivamente para no lastimar a nuestros seres queridos.
  • Sentirse más feliz diariamente con lo que ya se tiene.
Con 20 minutos diarios puedes comenzar a experimentar todo eso.  Según los estudios hechos, en 4 semanas ya comienzas a ver resultados.
Lo mejor es que no implica pastillas, largas horas de terapias ni forzarte a "ser positivo" o "no pensar". 

Ésta técnica de la que hablo es el Mindfulness.
En el artículo anterior explicaba en más profundidad cómo suceden estos cambios en nuestro cerebro. Pero hoy resumo para el que quiera aprender rápido de qué se trata y cómo comenzar hoy mismo (ver el desafío al final).




¿Y en qué me beneficia?

Algunos dirán, "yo ya practico yoga, leo libros de crecimiento personal y voy semanalmente al terapeuta... ¿necesito algo más?"
La respuesta es: ¿estás viendo en tu vida diaria los cambios y el bienestar que buscas?

El mindfulness complementa lo que ya estás haciendo para estar mejor. Y sirve de soporte para futuros cambios. Porque lo que cambia aquí no es tu "carácter" volviéndote positivo. Sino que lo que cambia es tu cerebro.
Y por eso te vuelves más centrado, resistente al caos, y encuentras fácilmente la calma mental.


Pero además de tu cerebro, tu cuerpo se beneficia también!
Hay muchas dolencias que vienen como consecuencias del estrés. Por eso al reducir el estrés también mejoras tu salud.


Ejercicio: Desafío Paz Mental

Durante los siguientes 7 días el desafío es practicar la meditación 1 minuto cada día.
Abajo dejo un video explicándolo mejor.
Es sólo un minuto que puede ayudarte a ver el impacto de esta técnica.




Practica diariamente. Y asegúrate de seguirnos en Facebook para seguir el desafío cada día junto a otros y recibir apoyo.


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¿Cómo cambiar nuestro cerebro para combatir el estrés y depresión?

¿Es posible sentirse más feliz, más calmo y más fuerte emocionalmente SIN pastillas?

Esto es lo que yo llamo la ciencia de la paz mental: el Mindfulness.

Una técnica que permite que el cerebro cambie gracias a su neuroplasticidad. Y se convierta a sí mismo en más resistente al estrés, más propenso a emociones positivas, y más estable emocionalmente.

Hay un aumento significativo de la conectividad de las fibras de la sustancia blanca del cerebro, que comunican ciertas estructuras como el tálamo con la corteza parietal superior izquierda (la parte del cerebro que controla la consciencia de uno mismo).

Como el cambio es a nivel estructural, los efectos se observan muchas veces sin que el paciente haga un "esfuerzo consciente" por ser más positivo, por ejemplo.

Los cambios se comienzan a producir de dentro hacia afuera, ya que el cerebro mismo va cambiando para producir esas mejoras en el estado de ánimo, la concentración, el sentido de bienestar, etc.

Aquí está lo que encontraron los científicos en sus estudios. Sólo dura 2 minutos y es un resumen de lo que es posible y que seguro lo querrás para ti mismo.




Esta misma técnica la puedes aprender aquí.

Esta es una de las herramientas más potentes contra el estrés y para combatir la depresión.

De hecho, el estrés puede llevar a la depresión y muchas veces es su principal causa.

El estrés y la ansiedad vienen juntas y si no se trata a tiempo terminan en un estado depresivo que normalmente se tratará con pastillas y terapias durante años (en la mayoría de los casos tratados convencionalmente).

El Mindfulness practicado diariamente produce:


Con la práctica del Mindfulness cambian algunas regiones cerebrales. Al analizar las imágenes por resonancia magnética se encontró un aumento de la densidad de materia gris en el hipocampo.

Hay modificaciones positivas. Se observaron transformaciones en una zona del cerebro importante para el aprendizaje, la memoria, la autoconciencia y la empatía.
Reduce el estrés. Se descubrió una disminución de la materia gris en la amígdala cerebral, lo que está relacionado con una reducción de las tensiones.

Imágenes por Resonancia Magnética (MRI) reveló que los meditadores experimentados tenían una corteza más gruesa que los no meditadores. Esto fue particularmente cierto para las áreas del cerebro asociadas con la atención, interocepción y el procesamiento sensorial.

Se comparó los meditadores a largo plazo con los controles de la misma edad con imágenes de resonancia magnética y se encontró diferencias estructurales en las regiones del tronco cerebral que se sabe que se ocupa de los mecanismos de control cardiorrespiratorio.

Otro estudio que comparó los meditadores a largo plazo con los participantes de control (no meditadores). Las principales conclusiones fueron que los meditadores tenían volúmenes de materia gris más grandes que los no meditadores en áreas del cerebro que están asociadas con la regulación emocional y el control de la respuesta (la corteza órbito-frontal derecha y el hipocampo derecho).

¿Qué quiere decir todo esto?


Que hacer ejercicios de relajación y practicar Mindfulness son cosas muy diferentes. Incluso, las meditaciones guiadas que muchos ven en internet (con imaginación guiada), no producen los mismos resultados.

Ya que el Mindfulness es la técnica mediante la cual se produce a consciencia la activación de ciertas partes del cerebro para producir cambios EN el cerebro. La relajación, no.

Resumiendo, podrás ver que disminuye la ansiedad, mejora la estabilidad emocional, aumenta la creatividad, aumenta el sentido de felicidad, se desarrolla la intuición, se logra tener claridad mental y un sentido de paz mental.

¿Cuánto tiempo se precisa para ver resultados?


Los estudios mostraron resultados ya a las 4 semanas de práctica aunque los resultados más evidentes se ven a las 8 semanas.

En los cursos, mis pacientes han visto mejoras algunos desde la primer semana.
La más común de todas es el poder volver a conciliar el sueño (que para aquellos con insomnio o que dependían de pastillas, es una gran mejoría de salud).

Luego notan la mejora en la memoria, tienen menos olvidos, y comienzan a tener más claridad ante los problemas (reaccionan menos impulsivamente).

Logran relajarse más rápidamente. Y obtienen control sobre sus síntomas.

Según el grado en que practican lo que se les instruye, logran tener más estabilidad emocional y menos altibajos.

Los resultados dependen del estado en que han venido y cuánto han aplicado la técnica.

Si te gustaría aprender cómo usar el mindfulness pasa para reducir el estrés, la ansiedad o evitar recaídas pasa por el curso de estrés.

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Ve más lento por la vida y vive en el presente

En nuestro apuro por terminar nuestras cosas que hacer durante el día, responder los correos, hacer los trámites, mirar el próximo video o link que encontramos… ¿cuándo crees que encontrarás felicidad?
Si no es aquí y ahora, entonces ¿cuándo vendrá?
Tal vez pensemos que seremos más felices cuando nuestras vidas mejoren, cuando alcancemos nuestras metas, cuando tengamos éxito en nuestro negocio, o tengamos una casa más grande o un auto mejor.
Tal vez venga cuando vayamos a ese viaje que hemos planeado, o cuando encontremos tiempo para relajarnos. O tal vez mañana.
¿Pero hoy y ahora?
O podemos intentar esto:
·       Ir más despacio en vez de apurarnos más.
·       Pausa para disfrutar el momento presente.
·       Presta atención a cada pequeña cosa sobre este momento y encuentra algo que apreciar.
·       Sé agradecido por lo que es ahora mismo.
·       Permite a las cosas que te están molestando, permiteles que estén en tu vida, sin luchar con ellas, sin alejarlas.
·       No permitas que pequeñas cosas te ofendan. No valen suficientemente la pena como arruinar este momento.
Estas son cosas que todos ya sabemos. Pero que no las hacemos. El secreto es practicarlas.
Si no practicas estar presente en tu vida, ir más despacio, simplificar, disfrutar el momento presente, ¿cuándo vas a practicarlo? ¿Qué estás practicando entonces? ¿Cómo estás eligiendo vivir?
Comienza tu práctica en este momento.

"Una cosa es haber andado más camino y otra, haber caminado más despacio".  San Agustín
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¿Estresado? Haz un test de estrés



¿Sentís que tu vida es una fuente constante de preocupaciones, correr de un lado para otro, pilas de trabajo y estrés?

Necesitamos ganar más dinero. Necesitamos conducir el auto correcto y tener la mejor casa. Necesitamos ser físicamente más atractivos. Necesitamos la pareja perfecta. Necesitamos una promoción en el trabajo. Necesitamos ser felices. Necesitamos poder disfrutar de la vida perfecta que tenemos.

Cuando nuestra vida no coincide con esos mensajes, sentimos que las cosas no están funcionando como deberían. Y nos agitamos, comenzamos a dar vueltas, intentar con más ahínco, gastar más dinero en “soluciones”.

Nos estresamos. Pero a su vez nos sentimos avergonzados de estar estresados. “Debería poder ser feliz. No tengo razones para preocuparme. ¿Por qué no puedo disfrutar de mi vida?”.

Creemos que los estresores son cosas negativas que nos suceden. Pero las situaciones felices también pueden generarnos estrés!

Por ejemplo, mudarnos, casarnos, graduarnos, tener un hijo.

Y cuando nos sentimos estresados por cosas como estas sentimos vergüenza de contarlo (“es un acontecimiento feliz en mi vida, no debería sentirme mal!”).

Cuando estás estresado hay varios síntomas que podemos observar.

Por ejemplo:

  • Dolores 
  • Problemas intestinales 
  • Resfríos constantes (sistema inmune bajo) 
  • Palpitaciones 
  • Presión alta 
  • Nauseas 
  • Problemas de piel 
  • Aumento de peso 
  • Infertilidad 
  • Pérdida del cabello 
  • Reacciones de enojo 
  • Ansiedad 
  • Depresión 
  • Cambios de humor 
  • Problemas de memoria 
  • Pensamientos de preocupación 
  • Incapacidad para enfocarse 
  • Insomnio 
  • Dormir de más 
  • Abusar del alcohol, cigarrillos u otras drogas 

Haz click para descargar el test
Por eso es importante primero determinar su nivel de estrés.
Puedes hacerlo con el test que puedes descargar aquí.

Te dará una idea general de cuánto estrés estás sufriendo.
En los próximos artículos hablaremos de qué hacer para reducir tu estrés.
Pero si quieres saber ya mismo algunas cosas prácticas que puedes aplicar esta semana para sentirte mejor, te recomiendo que pidas gratuitamente el libro: "Cómo recuperar su paz mental: 7 técnicas efectivas para reducir el estrés".

Pídelo en el formulario que aparece a la derecha del artículo.

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Mi amigo es narcisista! ¿Qué hago?



¿Conoces a alguien que siempre se las arregla para cambiar el rumbo de la conversación hacia sí mismo? ¿O siempre presume de tener el último_______? ¿O quien piensa que es más inteligente y mejor que los demás en todo?

Solemos llamar a estas personas narcisistas.
Pero no siempre vienen con características tan obvias. Es posible tener algunos rasgos narcisistas sin tener un trastorno de personalidad narcisista (que es cuando el narcisismo comienza a impactar negativamente en la vida diaria y las relaciones).

El grado de narcisismo varía. No todos son llamativos y egocéntricos a primera vista como lo pintan en los medios.

El Dr. Keith Campbell, jefe del departamento de Psicología de la Universidad de Georgia y autor del libro: The Narcissism Epidemic: Living in the Age of Entitlement, explica que "la gente está en un continuum... hay un rango amplio de narcisismo. La gran mayoría de los narcisistas están en rango medio. Aunque algunos son más extremos que otros".

 De hecho, muchos son tímidos y tranquilos.

Al principio son queribles. Causan una primera impresión positiva. Pero con el tiempo viene el shock. Muestran sus verdaderos rasgos y no puedes creer que hayan cambiado o que sean realmente así.

¿Cómo reconocer si tienes en tu vida un narcisista y por qué debería importarte?

Para la persona narcisista típica, no eres más que una fuente de suministro narcisista (que le provee de todo lo que ella precisa o desea dentro de la relación).

Generalmente esas necesidades las malinterpreta como “emociones”. Estas necesidades emocionales otros suelen confundirlas con vulnerabilidad y apertura de corazón. Cosa que aprovecha muy bien actuando siempre de víctima.

Por eso, seguramente hayas pensado que tenías una amistad con esta persona.

Puede que te haya convencido de que se preocupa por ti, pero en realidad no cuentas para nada, ya que su mundo gira sólo a su alrededor y es la reina/rey de su universo. Aunque disimula esto y lo esconde de sus colegas, hermanos, pareja o padres.

Aunque hable aquí de amistades, esta persona no entiende la amistad como el resto lo hace.

Lo que hace es rodearse de conocidos a los que llama amigos. El individuo común puede llegar a pensar que son amigos, pero pronto se da cuenta de que la relación es unilateral dedicada solamente a las necesidades del narcisista. 
Cuando el amigo busca una relación recíproca, la persona narcisista se aburre rápidamente, y la relación termina abruptamente.
La persona narcisista se vuelve fría, remota, muestra desinterés. Y la amistad se esfuma para sorpresa del amigo.

Lo que el amigo no siempre comprende es que ha estado experimentando una relación utilitaria (la ausencia de una involucración mutua como amigos).

Algunas características:

1. Toda conversación gira a su alrededor.
Puedes contarle que necesitas un trasplante de hígado, y sin saber cómo terminarás hablando del auto nuevo que se compró.
Si te lo encuentras en medio de tu rutina, te preguntará “¿Cómo estás?”. Pero no te engañes que no es por interés, sino para poder luego dar pie a un monólogo de 25 minutos sobre sí. Y para no sentirse mal, terminará la conversación con un “deberíamos juntarnos a tomar un café un día de estos” (cosa que no sucede).

2. No toma en cuenta tus necesidades
Puede que te desvivas para apoyar a tu “amigo” cuando lo precisa. Pero al querer ese mismo apoyo te encontrarás con que “no tengo tiempo”, o una gran pared de indiferencia.

Tus necesidades quedan relegadas a segundo plano y según su apretada agenda. Si le “sobra tiempo” te escuchará (claro que se las arreglará para terminar hablando de sí mismo).

Si te escucha, notarás que deja de prestar atención muy pronto. Desde gestos faciales, mirar hacia cualquier lado, cambio de tema, falta de devolución sobre lo que se habla (no un "ajá") o no contestar. 

Muy pronto aprendes a no hablar de ciertas cosas que no estén en el ámbito de intereses del narcisista (incluido tu mismo!), porque no puedes sostener un diálogo de otra forma.

3. Todo gira en torno a sí mismo.
Puede ser que no sepas nada de él o ella durante una semana (semanas, o meses!) y de pronto vendrá para ponerse al día contigo. “Como estoy libre hagamos esto”.

No siente la necesidad de cultivar una relación. O de preocuparse genuinamente por el otro.


Es como si tuviera un estante lleno de conocidos a los que les pega la etiqueta “amigos”.

Y los escoge según la necesidad que tenga ese día. 

Luego de usarlos los vuelve a colocar en su “estante” hasta nuevo aviso.

Es muy raro que te pregunte por su propia cuenta sobre tu vida personal o emocional (salvo que tenga un interés personal para él, haya algo que puede ganar con la información o como introducción para poder hablar de sí mismo).

4. Detestan profundamente las críticas.
Aunque creo que nadie puede decir honestamente que le guste recibir críticas, las personas con narcisismo son hiper-sensibles a ellas.
Recibirlas puede hacerlos estallar en una crisis de llanto, ira, o nervios.

5. Son expertos en poner excusas
Si estabas esperando una disculpa, quédate sentado. Porque los narcisistas externalizan la culpa, culpando a todos menos a sí mismos. No se hacen cargo de los errores que han cometido.

6. Todo es personal
Sobre todo en narcisistas tranquilos o introvertidos, puede que no veas ningún signo de auto-promoción. Pero están a la defensiva y reaccionan con enojo si las cosas no salen como quisieron o no los reconocen como creen es debido.

Es más, si haces algo que al narcisista no le gusta, para él/ella significará que estás en su contra o que no lo entiendes.

Cuando estás en este tipo de relación y comprendes que estás siendo usado, puede que estés tentado a confrontar al narcisista.

Hablarás de lo injusto de la situación. Y si tienes suerte te dirá “Claro, claro, te entiendo”. O “no fue mi intención”. Incluso un “estás mal interpretando las cosas”. Pero si crees que realmente toma en cuenta tus sentimientos, te equivocas.

Como todo gira alrededor de él/ella, piensa que tiene derecho a todo pero no siente la necesidad de dar nada. Así que, ¿por qué debería cambiar?

Seguramente terminará la relación diciendo que no lo/la entendías, que eres egoísta, desalmado, o que lo envidias.  No habrá auto-reflexión, porque es incapaz de hacer empatía genuina contigo.

De hecho, el narcisista no comprende como el resto que hay diferentes grados de amistad (no se pasa de "desconocidos" a "mejores amigos" sólo porque le asigne ese papel a alguien). 

No entiende o no le interesa entender el mecanismo de la amistad. Por eso es que cree que estás rechazándolo cuando le dices que sientes que no le interesa cultivar la amistad.

Para él/ella todo está perfecto mientras hagas lo que pida. La relación le sienta perfecto así como va.


7. Celos constantes:

Carlos Jorge explica: “Los celos que podríamos denominar neuróticos son aquellos que constituyen una característica permanente en la persona y que hacen que no puedan incubar un amor autentico, porque todas sus relaciones están atrapadas en una imparable necesidad narcisista.”

Lo cierto es que sin una inversión emocional en la otra persona, lo normal es que la relación termine por marchitarse. 
Cuando esto sucede, vive el fin de la relación como rechazo.  Cosa que no puede tolerar en lo más mínimo.
Por eso, al primer signo de “rechazo”, cortará la “amistad” para ahorrarse los intolerables sentimientos de abandono y angustia que no puede tolerar en ninguna relación.

Por eso, debes entender que no es por algo que hayas hecho, sino porque responde a algunas cosas con extremo miedo al abandono (cosas que no tendrían mayor importancia para una persona sana).
Cuando la relación termina, el narcisista irá en búsqueda de otra fuente de suministro narcisista y el ciclo comienza de nuevo.

Pero, ¿cómo puedo saber si mi amigo/a es narcisista?             

Piensa detenidamente estas preguntas:

1. ¿Hay reciprocidad en la relación? ¿O es siempre un dar y tomar donde uno sólo siempre es el dador y el otro siempre recibe?

2. ¿Eres capaz de ser tú mismo en la relación? ¿Encontrás que tenés que ocultar algunos talentos o logros para que tu amigo no se sienta amenazado o triste? ¿O tu amigo celebra contigo y te inspira a ser mejor?

3. ¿Pueden ambos ser vulnerables y discutir sus sentimientos?

4. ¿Confías tus sentimientos a esta persona o estás en guardia la mayor parte del tiempo? ¿Han sido usados tus sentimientos en tu contra?

5. ¿Tu amigo puede empatizar contigo a nivel compañero?

6. ¿Tu amigo saca a brillar lo mejor de ti? ¿Puedes ser tu verdadero yo, en tiempos buenos y malos?

7. Cuando hay cosas que tienen que discutirse, este amigo ¿se hace cargo de sus propios actos y decisiones?

8. ¿Encuentras aceptable tener límites con este amigo? Cuando tratas de poner límites, ¿causa problemas en la relación? ¿O es comprendido y pueden hacer que funcione?

9. ¿Se preocupan acerca del otro como persona, más allá de lo que hacen cuando están juntos?

10. ¿Tu amigo te usa para su propio beneficio? ¿O valora lo que tienes para aportar a la relación?

Si te sientes usado, no escuchado, agotado, no tenido en cuenta, o no respetado… presta atención! Son los síntomas de estar en una relación tóxica.

Probablemente sientas enojo por no haberte dado cuenta antes y culpa al querer dejar esta relación.
Recuerda que el narcisista juega con tu mente. 
No sólo culpan a otros de sus actos y problemas, sino también son muy buenos en hacer que otros acepten la culpa. 
Parte de lo que sientes es lo que el narcisista ha plantado en tus pensamientos.


Pon límites claros y rechaza la culpa.
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