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Ve más lento por la vida y vive en el presente

En nuestro apuro por terminar nuestras cosas que hacer durante el día, responder los correos, hacer los trámites, mirar el próximo video o link que encontramos… ¿cuándo crees que encontrarás felicidad?
Si no es aquí y ahora, entonces ¿cuándo vendrá?
Tal vez pensemos que seremos más felices cuando nuestras vidas mejoren, cuando alcancemos nuestras metas, cuando tengamos éxito en nuestro negocio, o tengamos una casa más grande o un auto mejor.
Tal vez venga cuando vayamos a ese viaje que hemos planeado, o cuando encontremos tiempo para relajarnos. O tal vez mañana.
¿Pero hoy y ahora?
O podemos intentar esto:
·       Ir más despacio en vez de apurarnos más.
·       Pausa para disfrutar el momento presente.
·       Presta atención a cada pequeña cosa sobre este momento y encuentra algo que apreciar.
·       Sé agradecido por lo que es ahora mismo.
·       Permite a las cosas que te están molestando, permiteles que estén en tu vida, sin luchar con ellas, sin alejarlas.
·       No permitas que pequeñas cosas te ofendan. No valen suficientemente la pena como arruinar este momento.
Estas son cosas que todos ya sabemos. Pero que no las hacemos. El secreto es practicarlas.
Si no practicas estar presente en tu vida, ir más despacio, simplificar, disfrutar el momento presente, ¿cuándo vas a practicarlo? ¿Qué estás practicando entonces? ¿Cómo estás eligiendo vivir?
Comienza tu práctica en este momento.

"Una cosa es haber andado más camino y otra, haber caminado más despacio".  San Agustín
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Los hábitos de la felicidad

¿Qué sería diferente en tu vida si pudieras tener paz mental? ¿Y si supieras cómo crear felicidad día a día? Pero...

¿Qué es la felicidad y cómo podemos obtenerla? 

El bioquímico francés convertido en monje budista Matthieu Ricard dice que podemos entrenar nuestras mentes en hábitos de bienestar que generan una verdadera sensación de serenidad y realización.

Matthieu Ricard (nacido en 1946) es un monje budista que reside en el monasterio Shechen Tennyi Dargyeling en Nepal.


¿Cómo puedes aplicarlo a tu vida?



Si quieres ser feliz tienes que empezar a cambiar tus hábitos mentales. Pero no necesitas irte al Tibet para aprender a hacerlo.


"Si estás leyendo estas palabras, tal vez es porque algo ha abierto una puerta en ti, y estás listo para aceptar el cambio. No es suficiente con apreciar el cambio desde lejos, o solamente como una idea abstracta, o como algo que le sucede a otras personas pero no a ti. Necesitamos crear el cambio por nosotros mismos, de manera práctica, como parte de nuestro día a día".
Sharon Salzberg, The Power of Meditation: A 28-Day Programme for Real Happiness
Si buscas un cambio interno, ahora es el tiempo de tomar decisiones que pueden impactar el resto de tu vida.

Namasté.
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¿Tus emociones arruinan tu felicidad?



Foto por Evgeni Dinev
Te levantas para comenzar tu día, te preparas una taza de café (o té verde) y te sientes listo para ir a trabajar en lo que has elegido, en hacer algo que te traiga paz, alegría, y a pasar tiempo con tu familia y amigos. Quieres que este sea un buen día…

Pero empiezas a notar algo, no te estás sientiendo del todo bien. Puede ser que no te sientas con energía, no estés entusiasmado como siempre, o aparezcan emociones que no sabes definir.

Puede que empieces a escuchar esa vocecita en tu cabeza que te dice que te prepares porque seguro va a haber problemas. 

Repasas una y otra vez todo lo que tienes que hacer en el día, que no sabes cómo vas a llegar a cumplir con todo, que hoy no quieres encontrarte con esa persona que no soportas.

Sea lo que sea que haya empezado este circo en tu cabeza, ya puedes sentir los efectos en tu cuerpo. Tu corazón late un poco más rápido, tus hombros se tensan, y ya no estás en paz contigo mismo.    

  • Te sientes cansado, sin energía.  
  • Tal vez te sientes un poco solo, o al borde de las lágrimas y no puedes explicar por qué.
  • Sientes un nudo en la garganta, y la ansiedad aparece.

Sé que quieres sentirte feliz, y que has hecho tu trabajo personal para ser más positivo. Pero a veces puedes sentirte mal, y no saber qué lo causa o cómo salir de eso. Piensas que no es justo, tu vida está yendo relativamente bien y no tienes causas para sentirte infeliz…

Puede que intentes superarlo a base de fuerza de voluntad, siendo más positivo, repitiendo afirmaciones, meditando… y puede que esto te ayude. Pero a veces no es suficiente.


¿Por qué sientes esas emociones negativas? Puede haber muchas y variadas causas. No siempre es evidente, pero tal vez sea algo que estés pasando por alto o que no quieras reconocer. Algunas causas podrían ser:


  • Desequilibrio o cambio  hormonal
  • Alergias a ciertas sustancias y alimentos
  • Descanso insuficiente o dormir demasiado
  • Estrés
  • Expectativas o necesidades no satisfechas
  • Viejas heridas emocionales (puede que alguna situación actual te lo recuerde)
  • Ver/leer información negativa
  • Demasiada bebida (alcohol, cafeína)
  • Factores del medioambiente
  • Relaciones Tóxicas

El primer paso es tratar de ver qué es lo que lo causa. Chequea la lista para ver si puede ser algunas de esas razones, o busca otras. Si encuentras la causa puedes hacer algo al respecto.
Si te sientes mal por varios días o semanas, consulta primero al médico para asegurarte que  es una cuestión física. Si no lo es, prueba con alguna de estas alternativas:
Ejercicio: Moverse envía endorfinas a tu cerebro (te sentirás mejor!). El ejercicio físico es el mejor antidepresivo natural
Revisa tu alimentación: tal vez necesites empezar a comer más  sano paraque tu cuerpo se sienta mejor.
Respira: la práctica de la respiración consciente puede ayudarte con la ansiedad y el estrés. Te ayuda a enfocarte en el aquí y ahora y te serena.


Controla la ansiedad: Si es moderada, realizar ejercicios prácticos o cambiar la perspectiva puede ayudar a vencer la preocupación.


Examina qué está llenando tu mente: la forma de eliminar el pensamiento negativo empieza siendo conciente de que está presente, cuáles son nuestros patrones de pensamientos y qué los está alimentando.
Las emociones negativas no son algo que debamos evitar a toda costa, son maestros que nos enseñan sobre nosotros mismos y cómo está nuestra vida. Sólo hay que aprender a escuchar lo que el cuerpo nos dice.
Pero sobre todo, cuando te sientas mal acuérdate de respirar hondo… 



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El lado negativo de la esperanza.

Rainbow girl
Foto por Mizrak

"La esperanza es el sueño del hombre despierto." Aristóteles


Cuando la vida se pone difícil, cuando nos esforzamos por salir adelante en los momentos más oscuros, la esperanza nos da fuerzas y nos conforta. La esperanza puede ser algo hermoso, motivador e inspirador. Te da fuerzas cuando estás a punto de rendirte.

Pero también puede mantenerte estancado en tus problemas.

La esperanza puede crear una ilusión de que mañana todo mejorará. Si no hacés nada hoy por crear un mañana mejor, los problemas seguirán estando.
Cuando pensás que mañana, cuando tengas el trabajo perfecto, tu propia casa, encuentres la persona indicada, entonces vas a poder finalmente ser feliz; estás dejando que la esperanza te adormezca.

La esperanza nos aleja por un momento del presente y nos transporta a ese futuro donde ya no sentimos dolor, somos felices. Es una forma de evitar nuestra realidad. De evitar mirarla demasiado de cerca.

En nuestras mentes se forma esa ilusión prometedora de un mundo mejor que el que conocemos.

La esperanza es como una palmada en la espalda, un abrazo en tiempo de angustia. Es confortante. Es como una manta alrededor de los hombros y una taza de chocolate caliente. Nos hace sentir mejor casi instantáneamente. Nos conforta pero no nos mueve a actuar.

Creer, en cambio, tener fe, te abre un camino de posibilidades. Te mueve a la acción.
Cuando creés, aunque no estés seguro del camino, aunque te falten fuerzas, haces y actúas para crear un mejor mañana. No porque esperés que sea mejor, sino porque sabés que será mejor, sabés que siempre tenés una posibilidad de elegir y producir el cambio que antes sólo esperabas.

Así que podés esperar, que algo o alguien cambie tu vida mágicamente. O podés elegir creer que podés crear ese cambio.


Todo empieza por elegir que pensás y haces cada día.
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